miércoles, 24 de abril de 2024

★彡 αƚɾαʋҽʂαɾ ҽʅ ҽʂρҽʝσ 彡★

He a travesado el espejo y he descubierto la verdad. La verdad sobre el mundo y algo más importante… He descubierto la verdad sobre mi. He descubierto que me impulsa a seguir, a levantarme todas las mañanas, - he descubierto quien soy, por fin se quien soy. 

╰☆☆ ℰ𝓁 𝑒𝓈𝓅𝑒𝒿𝑜 ☆☆╮

Aquel día decidí atravesar el espejo, y lo que descubrí... cambió mi vida para siempre. 

Era un día normal, aburrido incluso. Estaba sentada en la cama, mirando al techo cuando algo captó mi atención. Un destello en el espejo. Me acerqué pero solo me veía a mi misma. Nada especial. Me giré hacia la cama de nuevo, pero el mismo destello me detuvo. Miré de nuevo en el espejo. Pero ya no estaba yo. Ahora diminutas partículas de luz danzaban al ritmo de una música que yo no podía oir. En un acto reflejo, alargué mi mano esperando encontrarme con la fría superficie del espejo. Sin embargo, nada detuvo mi mano, y cuando quise darme cuenta, ya estaba al otro lado del espejo. 

Un mundo de brillantes colores me esperaba al otro lado. Pequeñas haditas danzaban al son de antiguas melodías. La suave brisa mecía las hojas de los árboles. Todo era diferente, pero a la vez tan familiar...

No sé cuanto tiempo pasé en aquel lugar. 

Tampoco sabría como volver.

Ni como llegué a mi habitación después. 

lunes, 8 de abril de 2024

Tic Tac

Por aquel entonces los días pasaban lentamente, de uno en uno, arrastrándose, como si quisieran quedarse permanentemente, como si no se quisieran ir. A pesar de eso, el tiempo parecía haberse detenido, estancado. El tic tac del reloj en aquella oscura habitación era el único sonido audible. Lo único que marcaba el paso del tiempo, tic tac, tic tac. Un día, otro día... la única constante, el tic tac del reloj.

Tic, tac, tic, tac, figuras imaginarias danzaban iluminadas por la imaginación. Siempre al
mismo ritmo, ni rápido, ni lento. Perfectamente sincronizadas con el tic tac del reloj. Nada las detenía. Nunca paraban. Incluso bailaban de noche ¿Qué es la noche?

Tic tac, tic tac, los recuerdos pasaban ante mis ojos, pero no podía situarlos en el tiempo. ¿Fue ayer? o ¿Fue hace meses, o hace años...? Quién sabe, ya no importa. Nada importa. Nunca importó. Nunca importará. Solo importa el ahora.

Por aquel entonces los dias pasaban indiferentes. En la oscura habitación solo existía la oscuridad, ni el día, ni la noche. Tic tac, tic tac... Otra vez el reloj, cuando conseguía evadirme y salir de allí, el tic tac me traía de vuelta. A veces me preguntaba si de verda quería escapar de allí. En verdad se estaba muy cómodo. El sol no hería mis ojos, ni quemaba mi piel, los sonidos no me abrumaban... Solo había silencio... y oscuridad...

Tic tac, tic tac... el reloj no perdona.

Luz

El sol. Su luz entra por la ventana. Lo llena todo. Lo ilumina todo. proyecta sombras que se van alargando. Paso la página. Ya no veo las palabras escritas, solo veo la luz.

Cierro los ojos. El aire ha cambiado. Abro los ojos y el bosque me rodea. Inspiro. Huele a naturaleza. Cierro los ojos y los vuelvo a abrir. El bosque sigue ahí, a mi alrededor. Una suave brisa mece las hojas. Parece que cantan, entonando antiguas melodías. Los rayos de luz se cuelan entre las hojas proyectando curiosos patrones de luces y sombras. Cierro los ojos y escucho con atención. Loa pájaros canturrean. El tiempo parece haberse detenido. No hay nada. Solo existe el presente... solo existe el bosque.

Abro los ojos de nuevo. Algo capta mi atención. Parece una partícula de luz. Pero se mueve. Se acerca a mi y veo lo que es. No se si estoy soñando. Un hada, delante de mi. La pequeña criatura de los bosques danza frente a mi. Desaparece.

Cierro los ojos y dejo que el presente me llene, y se inunden mis sentidos. El aire cambia. Parece más denso. No se oyen pájaros. Abro los ojos. Mi libro está encima del escritorio, abierto por la misma página. Miro por la ventana. Llueve.

No comprendo que ha ocurrido.

¿Me lo he imaginado?

Sobre tu y yo

No podía estudiar, no me concentraba. No había forma. Así que me puse a pensar. No solo en el pasado, sino en un posible futuro. Memorias de días pasados y sueños del mañana se arremolinan en mi mente. Ahora tengo ganas de verte.

Seguía sin poder concentrarme. Así que seguí pensando en cosas que me gustaría hacer contigo. Y, al pensar en ti, mi día mejoró al instante. Recordé aquel 'primer' día, los nervios, las ganas de verte por fin. Ahora todo tiene sentido.

Muchas cosas que decir, muchas cosas sobre las que pensar. Pero tú siempre serás mi favorita.

PEQUEÑA

  Hacía ya mucho tiempo que no me sentía tan pequeña e insignificante. Me vi transportada a una época pasada. Una época aterradora donde el ...